La tragedia del 20 de Enero no ha cicatrizado las heridas

Para Etilvia Romero, las heridas no han cicatrizado y aún más el recuerdo permanece vivo dentro de su alma. Es de entender, ha sido la tragedia más grande que ha golpeado a Sincelejo y a su familia en toda su historia.
Perder un hijo es algo grande para una madre, que en medio de su inocencia en estado de embarazo de quien llamaría Francisco Javier, asi como tambien con sus dos hijos, Ender Javier y Greys Del Carmen, y junto a su esposo, Juan Elias Marquez, asistió a las corralejas del 20 de enero de 1980, sin saber que esa tarde de toros, marcaria su vida para siempre, sin que sus heridas hayan cicatrizado.
El día amaneció triste y la tarde empezó a tornarse gris. Las nubes anunciaban la lluvia como un presagio de lo que sucedería esa tarde del 20 de enero en Sincelejo, donde aún no hay explicación de lo que vivió porque al preguntarle prefiere no hablar del tema, y enterrar un recuerdo que revive cada 20 de enero, como una sombra en su alma.
Lo que sería una tarde de diversión en familia, terminó en tragedia, luego de que su hijo Ender Javier Márquez, de tan solo 4 años, falleciera producto de la caída de los palcos, y la desaparición de su otra hija Greys del Carmen, con quien logró reencontrarse después de tirarla desde los palcos a unos brazos desconocidos, sin pensar que esa niña de 3 años, llegaría a parar justo al lado de su familia en el barrio Media Luna en Sincelejo. El destino las volvió a unir después de varios días, porque fue reconocida por sus familiares.
Sin embargo, la misma suerte no corrió Juan Elias Márquez, quien tuvo que ser trasladado a un hospital de Barranquilla, debido a la gravedad de sus heridas, donde permaneció hospitalizado durante tres meses recibiendo atención médica hasta recuperarse de sus quebrantos de salud, a causa de los golpes recibidos por los maderos y tablas que le cayeron encima.
Doña Etilvia logró salir ilesa y su embarazo siguió sano y salvo, hoy después de 46 años recuerda que ha sido la tragedia más grande que ha sucedido en Sincelejo, porque perdió a su hijo de 4 años y su esposo falleció en 1995 por secuelas de los golpes recibidos en su cabeza y parte de su cerebro, por lo que cada 20 de enero es un día gris que opaca su dulce sonrisa y emmudece su voz al traer el triste recuerdo.
De Francisco Javier Márquez, el bebé que se encontraba dentro del vientre en ese momento, se sabe que es quien escribió este artículo, de lo poco que he podido escuchar y conocer de parte de vecinos y amigos de la familia en el barrio Majagual, porque de mi madre no he podido sacarle una sola expresión de lo sucedido. Jamás me ha querido hablar del tema y tampoco rumora sobre esa tarde que enluta su alma y yo en medio del dolor vivido desde el vientre de mi madre, he sabido respetar su decisión y determinación de no tocar el tema en ningún día de los 365 qué tiene el año.
De los hechos se ha dicho mucho, pero se ha corroborado poco. Hay muchos que expresan que las causas de la tragedia se debió a que esa tarde de toros era siempre de Arturo Cumplido Sierra, pero al no dársela al hacendado más importante de la ciudad, un presunto pacto generó la tragedia.
Otros afirman que el fuerte aguacero que cayó esa tarde, imagen que permanece intacta en la memoria de los sincelejanos, fue la causa para debilitar los parales qué sostenian los palcos qué en ese entonces los hacian de tres pisos en la plaza Hermógenes Cumplido, en el barrio Mochila.
Esa tarde del 20 de enero, Juan Elias Márquez, quien era conductor de buses, terminó su faena y le dijo a su esposa que se alistara que asistirian a las corralejas, considerada la tarde más importante de las cinco tardes de toros donde no solo los sincelejanos colmaban los palcos, sino gente de todos los rincones de la Costa Caribe y del resto del país, incluso tambien venian extranjeros, porque se hablaba de la fiesta del Dulce Nombre de Jesús –patrono de las Fiestas del 20 de Enero. Una de las fiestas más alegres de Colombia.
Por primera vez en la historia la tarde no le pertenecía a Arturo Cumplido Sierra, quien por tradición donaba los astados el 20 de Enero. Y lo más llamativo que no estaba en La programación de las cinco tardes de toros que comenzaba el día 19 de Enero con toros de Juan Perna, Pedro Juan Tulena tenía las tardes del 20 y 23 de enero, Salin Guerra Tulena, la tarde del 21 y Reyes Montes Pacheco el 22 de enero de 1980.


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